
Ayer nos levantamos temprano. Coches cargados de trajes en su funda, cajón rociero, avíos, neceseres repletos...y comienza el camino. Como siempre, atasco a la entrada del Rocío, la temperatura que empieza a subir...pero todo esto merece la pena.
Primeras horas de convivencia, abrazos guardados desde hace un año. Son sólo 4 días de muchas vivencias y eso deja marquitas en el corazón. Se pregunta quien viene, quien falta este año, en que habitación estamos.
Cocina lista y es que Domingo, Jose y Juan son unos máquinas montando, cervecita y ese pollo y esa tortilla triunfadora absoluta de la tarde =)
Vamos a la ermita y allí está Ella y su niño chiquitito. Va con rosas de color rosa. No puedo evitar emocionarme y decirle guapa.
Me vuelvo a Sevilla con los ojos llenos.
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