domingo, 17 de mayo de 2009

Ya está abajo


Hoy he estado en la aldea, en la casa de la Hermandad de Trigueros y antes de venirme tenía que hacerle la visita a la Señora, y allí estaba, más cerca, que guapa, este año le han puesto unos ramilletes de flores silvestres como los que hay ahora por estos campos de Huelva, que guapa.
Hay muchos conocidos míos que me preguntan por qué no alquilamos una casa para la reunión en lugar de ir a la casa de la Hermandad y les doy varias razones, en años anteriores era por razones económicas (mi sueldo es de maestra y quien lo conoce sabe que no es nada del otro mundo), que por cierto este año no serviría esta excusa porque los precios han bajado mucho, otra razón es porque me gusta el ambiente de fiesta que se vive en la Casa-Hermandad, porque no veo mucha más comodidad en una casa donde hay dos cuartos de baños para veinte personas, habitaciones con ocho o diez que en la Casa-Hermandad que hay mas o menos la misma proporción de servicios; pero hoy he vivido la razón por la que me gusta ir a la Casa-Hermandad de Trigueros:
Hemos estado arreglando el dormitorio y la habitación que servirá de cocina, había que mover camas, percheros, mesas... hubo un momento que necesité de la ayuda de mi marido para mover unas literas y no sabía dónde estaba, lo llamé y coincidió que había otra persona con su mismo nombre, por lo que fue él el que me contestó, me pidió que le dijera lo que necesitaba y antes de terminar de hacerlo ya había subido la escalera y estaba ayudándome, poco después sin llamar a nadie apareció otro amigo-hermano (que así es como se comportan) para preguntarme si necesitaba algo. No es que J.J. (mi marido ) estuviera desaparecido sino que estaba echando una mano a otros en otra habitación.
El día ha terminado tomando una copa con unos,un café con otros entre risas y bromas, y creo que... con ELLA en medio de todos.