
Después de 6 años, hoy los cohetes no sonaban tristes. Cada año escuchaba los cohetes, veía los carros en la puerta de la macarena y se me derramaban dos lágrimas como dos chorizos. Hoy me despertó un cohete y la sangre me empezó a bullir como una gaseosa.
Mandé un mensajillo a mi hermana, al que ha contestado: tu vienes con nosotros. Ella es así.
A mediodía me han llamado, Elena chillando sevillanas, mis niñas tan contentas y una polizona: Marta, la sobrina de mi cuñao, con apenas 5 años y ya apuntando maneras.
Y es que El Rocío es así. Hay fiesta, no lo voy a negar, pero por debajo de todo eso hay sentimiento, mucho sentimiento encontrado que hemos intentado reflejar en este blog.
No sé cuando podré volver a escribir, ya que me queda mucho curro antes de poder marcharme.
Que tengáis buen camino, aunque nunca hayáis pisado la romería, aunque no creas en Dios, aunque todo esto te parezca un rollo...que tengas buen camino.
Un abrazo.
CARMEN.
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